CARPEDIEMDEANDO

LA SOLEDAD...

Escrito por carpediemdeando 11-06-2008 en General. Comentarios (0)

Estar solo no es malo, estar en soledad, sí.

¿Y te preguntarás por qué?

Porque la soledad es no tener a alguien que comparta tus ideas y sentimientos.

DIALOGUE AVEC MON JARDINIER

Escrito por carpediemdeando 10-06-2008 en General. Comentarios (0)
 

Il s’agit d’un film français de Jean Becker avec Daniel Auteuil et Jean-Pierre Darroussin.


Ce sont les retrouvailles de deux amis d’enfance.


C’est un dialogue fait de confiance, d’amitié et parfois de tendresse entre un artiste peintre et un poète qui sait chanter la nature –le jardinier.


On peut dire que le jardinier est un poète dans sa vie, dans ses gestes, son langage, etc.


Ce que suggère le film, c’est que les femmes et les hommes restent peut-être au fond d’eux-mêmes toujours seuls. Mais qu’il existe des moments privilégiés et importants où les êtres humains peuvent néanmoins se retrouver et se reconnaître dans leur vérité. Ce n’est sans doute qu’une parenthèse dans leur existence. Mais c’est aussi leur richesse.


Après avoir regardé un tel film, on se dit que la vie fait parfois découvrir les choses essentielles, mais le plus souvent cachées et qu’il faut savoir reconnaître.


Et, avant de finir, j’aimerai souligner l’importance d’un passage du film, lequel j’ai beaucoup aimé:


Mr. Pinceau et Mr. Le Jardinier complices à la pêche, l'un d'eux guettant "sa" carpe pour la montrer à l'autre... cette carpe qu'il pêche et repêche indéfiniment, un jeu de la vie et de la mort.


Et puis, ce geste d'amour infini lorsqu'il la remet dans son eau, sa main la faisant glisser tendrement en caressant son beau ventre argenté, parce que ce moment-ci sera, aussi pour eux, la dernière rencontre.

EL VALOR DE UN ABRAZO...

Escrito por carpediemdeando 03-06-2008 en General. Comentarios (0)

 

"Un abrazo no cuesta nada, pero vale mucho".

 

Pero qué sabios son los sobres del Nescafé. ;)

 

¡Un fuerte abrazo!

EL VALOR DE LAS COSAS

Escrito por carpediemdeando 02-06-2008 en General. Comentarios (1)

En el lugar más insospechado he encontrado hoy la inspiración para la publi de hoy: un sobre de café descafeinado Nescafé que decía “El valor de las cosas es algo que sólo tú puedes medir”.

Hoy me gustaría hablar del verdadero valor de las cosas y para ello voy a rescatar uno de los Cuentos para pensar de Jorge Bucay. El cuento en cuestión se titula “El verdadero valor del anillo”.

El verdadero valor del anillo

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.

– Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

– ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas! Quizás después... Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

– E... encantado, maestro –titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas–.

– Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado –más de cien personas– y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.

– Maestro –dijo– lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

– ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! –contestó sonriente el maestro–. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

– Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

– ¿58 monedas? –exclamó el joven.

– Sí –replicó el joyero–. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

– Siéntate –dijo el maestro después de escucharlo–. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

 

TÚ Y YO: EL VERDADERO Y ÚNICO AMOR

Escrito por carpediemdeando 01-06-2008 en General. Comentarios (0)

 

Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias” (Jorge Bucay, Cuentos para pensar).

 

Sólo puedo iniciar mi camino desde mi punto de partida, y esto es aceptar que las cosas son cómo son.

 

Yo no soy quien quisiera ser.

No soy el que debería ser.

No soy el que mi mamá quería que fuese.

Ni siquiera soy el que fui.

YO SOY QUIEN SOY.

 

Tú no eres quien yo necesito que seas.

Tú no eres el que fuiste.

Tú no eres como a mí me conviene.

Tú no eres como yo quiero.

TÚ ERES COMO ERES.

 

Aceptar eso es respetarte y no pedirte que cambies.

 

El verdadero amor es la desinteresada tarea de crear espacio para que el otro sea quien es.

 

Esta primera “verdad” es el principio –en sus dos sentidos, de primero y de primordial– de toda relación adulta.

 

Se materializa cuando yo te acepto como tú eres y percibo que tú también me aceptas como soy.


Te quiero porque me gusta cómo soy cuando estoy contigo.